De bueno, tonto

Yo no soy malo. Yo soy bueno.

Estábamos ahi todos, cagaos, esperando nuestro turno de pre-confesión, esa que hay que hacer antes de recibir por primera vez el cuerpo de Dios encarnado, Cristo hecho cosa pastosa que se te pega al paladar (ya podría ser más sabroso dios, con curry o algo). Yo ni siquiera miraba a mis compañeros que iban pasando por el trance; estaba demasiado absorto preparando a toda ostia un discurso, una excusa, una bonita retahíla de pecados dignos de ser perdonados pero no escandalosos. Pero cuando me tocó, todo se volvió blanco, y no me acordaba de nada. De todas maneras no habría servido, porque el cura solo me preguntó si había sido bueno.

Asi, en general. Que si había sido bueno. Cágate con el cura y sus exámenes de conciencia.

...Lucifer, Leviathan, Stoichkov, Belcebú, Azrael, OanoS, Totelcamp, Milikit... En seguida vi la trampa. Todos los pringaos delante mia habían dicho que sí, acaso alguno habría dicho que regular. Soberbia. Eso era pecado de soberbia. Comparados con el Cordero de Dios, con el Papa, incluso con los negritos o los esquimales, todos éramos Lo Peor. Éramos niños gordos e inconscientes, que rezaban a Dios para que les trajese una gameboy nueva y que creían más en Goku que en el Espíritu Santo. Joder, dábamos asco. Y el cura les había jodido por eso. Asi que yo contesté muy afectado:

– No cura, he sido MUY malo.

El cura retiró la mano de mi pelito. Joder con el niño. Alguno de los anteriores se sentía pelín arrepentido de pegarle balonazos a su hermana pequeña, lo normal vaya, pero ninguno se sentía “muy malo”. ¿Qué clase de mierda puede tener dentro un chaval de 8 años para sentirse tan culpable? Puf, mejor no saberlo… que escuchase Cristo, que él pasaba de malos rollos.

-Bueno, bueno… ya será para menos. Ale, arrepiéntete un rato y vete con tus compañeros.

Y alli estaban ellos. Contentos, confiados, con las manitas juntas y gesto de santidad en las caras. Pequeños bastardos desconsiderados que le habían mentido al cura, en una confesión, en su puta primera y única confesión, y le habían dicho que eran muy buenos, que a veces no hacían caso a mamá, que eran muy buenos. Y yo, el verdadero mártir de aquello, el verdadero santo y abnegado cristiano, había quedado como un mierda delante del cura. Hijosdeputa.

Asi que desde entonces no hay ni muy malo ni ostias que valgan. Maricón el último y sálvese quien pueda. Y yo, el Rey de Maguncia, y ni lo dude caballero. Por que si no la te chupas tú, no te la va a chupar nadie. ¿O llevo o no llevo razón?

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7 comentarios en “De bueno, tonto

  1. Oh! yo fui de los maricones que agachó la cabeza, sonreí poniendo cara de felipe juan froilan y dije: bueeeeno…
    El cura me contestó: Has hecho cosas malas?
    Y le contesté: Bueeeeno… la verdad es que no.

    PD: No creía que mi campaña anti notengosobrequecojonesescribir tuviera consecuencias.

  2. Fire, a mí me pasó algo parecido 🙂 yo era consciente de mi maldad y se lo dije al cura. Y me dijo la misma mierda que a todos los demás. Y todos tan tranquilos y tan contentos con sus regalos de comunión. Ese día me di cuenta de que la Iglesia no vale para nada y que en realidad soy un cristiano ortodoxo 😛

  3. una vez más, fire, no llevas razón 😛
    te olvidas de la regla de oro, si tú me la chupas a mí, yo te la chupo a ti.
    por poner un suponer: si tu le dices al cura “es usted un santo varón, eminencia”, pues a lo mejor te la hubiese chupado.

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