La Trampa

Ay, pringaíllos. Os considerais jóvenes independientes, aventureros, profesionales capacitados que a los veintipocos años que teneis decidís tomar la vida por los cuernos y asumir un buen puñado de responsabilidades, aparte de descargar a vuestra familia de vuestra manutención. Compraros un piso, remodelar la cocina, tened vuestro propio espacio personal y quizás un coche. Que responsable. Que bonito. Que inutil.

¿Cajamadrid? S, buenas, es que tengo una idea para un café con libros y...Eso es precisamente lo que Ellos quieren. Quieren que la gente de valor esté atada de pies y manos a su banco, a su hipoteca y a su trabajo. Estamos en la Época de las Comunicaciones, el Gran Mercado Global, un marco que Ellos mismos han creado, y en ese gigantesco caos interconectado cualquier mímima revolución puede ser facilmente asimilada por el océano, pero tambien por esas mismas infinitas implicaciones de cada mínimo acto, se puede causar un maremoto. Ellos lo han creado y Ellos lo conocen. Es suyo y está fuera de todo control.

Por eso saben que una mínima idea bien construida, independiente, un mínimo destello de genio con suficientes medios que la hagan sólida y establezcan sus bases puede ponerlo todo patas arriba. Y por eso idealizan la imagen del joven libre y emprendedor que voluntariamente y a modo de prueba personal asume de buen grado las cadenas de la independencia económica. Porque si es la propia mariposa la que se mete en la jaula, no hay posibilidad de un tornado en Nebraska, o lo que hiciese la mariposa del Efecto Idem.

Olvidaos de JASP, olvidaos de vuestra carrera ascendente, olvidaos del pisito pequeño pero acogedor gracias a Ikea. Olvidaos de ese moderno sueño medio burgués, medio bohemio, y trincad la pasta de vuestros papis, vivid en casa hasta que se mueran, meted a vuestros novios en el trastero y cogedle el R-5 al abuelo. Y usad todo eso para hacer realmente lo que os salga de los mismísimos genitales; que puede ser perfectamente una Pequeña Boutique del Zurdo conectada a Internet. Qué más da. Antes o despues, desde donde menos hubiese podido esperar seguramente, prenderá la chispa del Descontento y se levantará el viento de la Revolución.

Por eso te pido, mamá, que no permitas que la memoria de los caídos se diluya en el tiempo y que sueltes ya esos 100 euros, que me están esperando abajo desde hace un rato. ¿Has adelgazado?

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