Felicidad por entregas

Los escribas se amontaban en torno a la cama, ajenos a todo lo que no fuesen las incoherentes palabras del anciano. Nada sabían de lo que pasaba fuera de esa cámara hermética y acorazada, más parecida a un hangar que a un dormitorio. Nada sabían pues, de lo que ocurría en la fortaleza que los albergaba, de lo que sucedía sobre las arenas del desierto que les cubría 500 metros por encima. El Illuminati solo hablaba en contadas ocasiones al año, y toda palabra era sagrada. Toda atención era poca.

A una prudente distancia, el Gran Maestre observaba por enésima vez el ritual de codazos y achuchones que los novicios escribas se propinaban por conseguir el lugar más cercano a la boca del Illuminati, y por tanto la transcripción más fidedigna de los arcanos secretos que el viejo poseía. Una vez, hacía mucho, él tambien había sido un ansioso buscador de gloria, un impenitente trepa en la escala de poder de la Regia Boecia Arcana. Ahora, desde su altura, miraba con algo parecido al cariño a esos jóvenes, como quien mira amorosamente a las chuletas de las que se va a alimentar. Animalicos. Bien sabía él que todo sacrificio era necesario para mantener en el mundo de arriba la preminencia de Regia Boecia Arcana sobre las otras organizaciones que como ella, intentaban colmar las ansias de felicidad y purificación de los desdichados mortales.

De repente la monótona cháchara del viejo se paró. Los niñatos se pararon tambien, pensando acojonados que habían asistido al final de ese mítico viejo. El Gran Maestre simplemente se acercó un poco para escuchar mejor lo que a continuación vendría, que era lo realmente importante e inteligible para los de arriba, aunque apenas tuviese sentido para ellos que hacía tanto tiempo se habían alejado de la mundanal vida de los que ven el sol; todos los años era igual. El viejo inhaló con fuerza, los niñatos apretaron con un respingo sus plumas y tablillas, y tras un interminable segundo, el Illuminati de la Montaña de Ashara, el Tesoro Viviente de Regia Boecia Arcana, empezó a recitar su plegaria, la misma plegaria de todos los años pero que todos los años sutilmente variaba…

-Veo, veo… veo unos Pequeños Instrumentos Musicales, tallados a mano, ideales para enseñar a las visitas, con los que descubrirás el maravilloso mundo de la música… veo… veo unos encantadores muebles tallados a mano con los que decorar Tu Pequeña Casa Rústica, hechos para pasar encantadores momentos con tus hijos… alli.. ¡oh, no!… alli… alli hay Taxis del Mundo, desde el Big Crabster de Nueva Delhi hasta el Chevie de Nueva York, en lujosas réplicas metalizadas a mano… oh dios mio… alli… ¡alli hay Peluches Vestidos de Cosas!…

El Gran Maestre tuvo que reprimir lágrimas de emoción cuando ágarró el teléfono para informar a la Sede de Documentación Sacra de Regia Boecia Arcana las buenas nuevas. Nunca se acababa de acostumbrar.

¿RBA editores? Aqui Ashara… el Illuminati ha Hablado.

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2 comentarios en “Felicidad por entregas

  1. Gracias Fire, me has dado una nueva visión sobre cómo es mi jefe y sus huestecillas( no llegan a huestes).
    A partir de mañana tendrá un nuevo sobrenombre:
    Crettinni Illuminati!!!
    gracias gracias gracias…..!!!!

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