Diviértete sin drogas

Ah, la gran ciudad… Ese Metro. Esos bares de 15 euros la entrada. Esas copas a talego. Esas perras, cajeras del Dia de Vallecas durante la semana, divas altivas el Sábado noche. Esos chavales en la taquilla de la Renfe, siempre con ese brazo escayolado, siempre con su plumón Roc-Neige negro y rosa del 92, preguntando con ese gracejo chulapo “¿Pal Bancospañaaa??”. Esas/os putas/os, con dos trozos de tocino incrustados intentando hacértelos pasar por tetas. Ah, Madrín. Asín te pudras.

Aparte de todas estas impresiones de “Paleto en la Gran Ciudad” o “Cómo me alegro de ser de provincia”, me ha llamado la atención lo que un amiguete hace poco me ha dicho. Resulta que este chavalote, muy sano él, tanto mental como físicamente, me confesó el otro día que había estado enganchao a la droga durante tres años. Ostras pedrín, pensé, aqui se mete hasta el gato. Y es que eso de la droga está muy extendido, y yo que de entrañable borrachín no paso, no dejo de sorprenderme. Si fuese a una fiesta de esas, me tomaba un café cargado y hasta el amanecer no paro. Asi de virgencito está mi sistema nervioso.

Es todo producto del aburrimiento, pensé. La juventud no tiene expectativas, desde Capello se ha impuesto el doble pivote y el hastío se nos apodera. Pero caí en la cuenta de que yo estaba pensado eso mientras contaba los pequeños guiñapos de moco que había en la pared de mi cuarto. Yo me aburro, no me drogo, ergo no será por eso.

Entonces me acordé de Escohotado, ese maldito y brillante embaucador, que a base de cigarritos y bigote convence al más pintado prohibicionista de que le dé a la papela. Claro, jóvenes curiosos y bohemios ven a este hombre y lo toman como referente. Que si abrir la mente, percepciones y tal. Y claro, como no tienen la mitad de cerebro de aquel, acaban en las plazas mayores de las ciudades con 50 años intentando ligarse a las niñas de primero de Sociología contándoles la batallita de su viaje a Tetuán y la lucha de clases. Osea, muy mal. Pero entonces me vino a la mente mi conocido El Sapo, que se metía 40 pastillas en un fin de semana. Y pa mi que ese no tenía ni repajolera idea de quien era Escohotado. Y que no se metía por ná de eso de la percepción alterada. Más bien se metía “pa flipar mas que naiden.” Asi que por ese ideal jipioso tampoco va a ser, rezumé.

Asi estaba devanándome los sesos, pensando si es que los jóvenes no veían las series de adolescentes en las que todos los droguis acaban metidos a nazis y dándoles palizas a Emboó, el afable camarero de color (negro) del Basquis, cuando lo vi.

La juventud SÍ que reacciona ante las Campañas
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2 comentarios en “Diviértete sin drogas

  1. holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    estoy feliz sin drogas , es bkn y bonito.
    chaooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

    me voy sin drogas, chaooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

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