Yee torooo…

La gente se mete con los toreros y con la fiesta nacional. Hombre, yo soy el primero que se ríe cuando ve una cogida, pero no estoy de acuerdo con lo que Punisher decía en El Resplandor. The fire abogado del diablo.

En primer lugar, lo del indefenso toro. No sé si alguien se habrá fijado en que los toros son más grandes que los toreros, y más rápidos, y tienen cuernos que suelen desparramar turistas americanos por el suelo de Pamplona en los Sanfermines. Haciendo comparaciones, que serán odiosas pero también muy divertidas, si cogiésemos la relación en peso torero/toro, que viene a ser de 1 a 9 (65 kilitos por 500-600 del toro más corriente), y le diésemos la vuelta, resultaría que si un conejo armado con un pincho de pinchito y una balleta Vileda, y vestido con el traje de esos monos patinadores sobre hielo que a veces también salen en los posters cagando y/o fumando, se enfrentase a un humano a cuatro patas y con casco de vikingo le llamaríamos cobarde torturador. No, no, los tiros no van por ahí…

Pero quizás eso lo que menos le importa a los detractores del toreo. Sus tiros suelen ir más enfocados a la tortura a la que se somete al toro. Bueno, veamos. Aqui hay muchas cosas que decir, a ver si por una vez ordeno mis pensamientos. Tortura tortura no es, porque que yo sepa a los desaparecidos de la dictadura militar argentina no les dejaban correr por La Bombonera para evitar que les enchufasen a la corriente los genitales, y esto es lo que yo siempre he entendido por tortura. Más bien deberíamos llamarlo pelea-no-solicitada, o gran putada.

Y de todas maneras, es todo muy relativo. Los toros bravos deben ser a estas alturas los únicos animales “humanizados” que no viven dentro de una fábrica, un escaparate o una jaula con un agujero para sacar el cuello y otro para sacar los huevos (que no testículos). Los toritos más bien son los Bertines Osbornes del reino animal, correteando y folleteando libremente por las dehesas extremeñas, pasándoselo pipa toda su vida a cambio de una tarde, no advertida, eso sí, de dolor y puteo máximo; mientras que las gallinas ponehuevos 24 horas porque te pongo una bombilla y tú no te enteras que tienes que dormir, vacas enchufadas a una ordeñadora mecánica y las que van para McDonalds/McLoquesea que son alimentadas con los restos de sus primas muertas (las vacas no comen vacas, las vacas NO comen vacas, despues hay quien duda de que estamos en el Kali Yuga…), etcétera, etcétera, etcétera… estoy seguro de que se darían de ostias por pasar no ya una vida, sino un mes de retiro en la dehesa aun sabiendo que el último dia le darían de ostias hasta en el carné.

Y despues el putear a los toreros… ¡¡pero si ellos no tienen culpa de ná!! Los toreros suelen ser los niños esos que se sentaban al fondo en clase y que nunca habían hecho los deberes y que al profesor lo llamaban maestro, “Pero maeztro, si eso é má difici que ná!!!”, hijos de un padre nuevo rico que quería darle a su hijo la educación que él no tuvo, o al menos fardar de tener al niño en un colegio de pago. Y claro, después de repetir tres veces 4º de EGB y pasar un año en el internado del Opus sin favorables resultados, manda al niño a la finca para que se haga un hombre y donde se hace amigo de Pascual, el encargado, y alli hace lo que más le gusta: dar por culo a los animales. El resto es historia. Los que sí merecerían más puteo son los aficionados, pero es que viene a ser lo mismo que en todo en la vida; está claro que no han ido alli por el arte, por la catarsis colectiva que produce la representación del baile entre la vida y la muerte escenificado en la arena, han ido alli para fumarse un puro y putear a los toros, toreros y amigotes. Pero eso también pasa en los conciertos del Teatro Real, o en los ciclos de cine vietnamita, o en los festivales de rock independiente. ¿Por donde empezamos a exterminar mierda? Veis, es un problema complejo…

Asi que el día que todas las vaquitas, todos los pollitos, todos los cerditos vivan sus existencias plenas y satisfactorias en sus corralitos de Ikea y sean matados y zampados unicamente despues de realizarse plenamente como animales, entonces yo diré “toreros hijos de puta!!!”. Pero hasta entonces, vamos a ser un poco más maduros, que ya tenemos los huevos negros para aferrarnos al primer tópico subversivo que leo en una camiseta, y al menos abramos los ojos a la mierda más cercana y más chunga que nos rodea. Que es la que realmente huele, aunque ya estemos tan acostumbrados a su olor y a ver mortadela con la cara de Micky Mouse. ¿Se me entiende?

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