La vida en las ventanas

Ya lo he comprobado, Francis: La vida en las ventanas no es un buen libro. Pobre madre mía, para una vez que le regalo un libro… Aunque en realidad a mi me engañó mi amiga.  ¿Quién podía sospechar que una joven instruida del siglo XXI cayese en estas cosas? Aunque pensándolo bien quizás sean las más fáciles de timar…

Acompañé a la susodicha amiga a la firma de libros para ver al autor, un tal Andrés Neuman. Lo localizamos en Libros, y de repente ella, ante su visión y sin mediar aviso, se convirtió en una adolescente gilipollas. Me hizo gracia ver como se volatilizaba su seguridad, y la convencí para que fuese a hablar con El Escritor, que parecía tierno y poca cosa sentadito en su pupitre. Ella, después de que yo le recitase las virtudes y veleidades de la diosa Coincidencia, accedió, y no se arrepintió, la verdad, porque el chaval, que no es tonto ni ciego y percibió rápidamente el rubor de su admiradora, le soltó de gratis en la contraportada un poema que en el mercado costaría unos 8 euros. Mi amiga no lo pudo soportar, y terminó de diluirse por completo, quedando en el suelo algo parecido al helado derretido pero si el helado estuviese compuesto de humores corporales.

Lo que le sigue es deducible. Lee el libro, le encanta, “debéis leerlo todos vosotros (refiriéndose a los mierdones… jajajajaja), es un libro que era necesario”. Pues vaya con la crítica literaria, la verdad que leí los dos primeros capítulos y me gustó, así que me lo anoté mentalmente para el verano. Y antes de acabarlo ya se lo tenía regalado a mi madre y recomendado a mi pobre consejero radiofónico, que es el segundo que en 24 horas me dice que el tal Neuman es gilipollas. Algo que me ha corroborado el hecho de que en el libro, en un brillante autocameo a lo Hitchcock, se describa a sí mismo así:

“de una delgadez tensa; media barba, entre bohemia y calculada; el mentón afilado y ligeramente erguido; una sonrisa extraña, de una amabilidad irónica; una mirada de pronto muy directa, de pronto distraída; un tono de voz intenso, persuasivo; y, en general, algo irritante en él por su seguridad. Algo que, sin embargo, te impide rechazarlo por completo e invita a la curiosidad”

¡Qué sonrisa extraña, de una amabilidad irónica!

¡Qué sonrisa extraña, de una amabilidad irónica!

El párrafo está sacado de un capítulo en el que él este enigmático personaje se liga sin querer a la supernovia del protagonista, para no volver a aparecer en todo el puto libro. De ningún otro personaje tenemos descripción física; no tan detallada como la suya, sino ninguna. Así que parece que no soy el único que quiere escribir/hacerse famoso para follar, ¿eh Andresito?😉

Aparte de esta pedazo de descripción encandila-lectoras (si encima se enterasen de que es argentino, apaga y vámonos), el libro no está mal, que no quiere decir que esté bien. Se lee, 200 páginas letra gorda y una portada muy bonita. Pero vaya, de ahí a la emoción de mi amiga, que me lo describió como la obra de referencia de nuestra generación, y que nada más leerlo entró en un estado cercano a la felicidad oligofrénica, hay un trecho…

¿Cómo se explica entonces ese estado de enajenación crítica literaria? Fácil: como ya estáis pensando, y para mi sorpresa y algarabía, ¡¡¡EL TRUCO DE SOY ESCRITOR SIGUE HACIENDO ESTRAGOS!!!

Así que en mi próxima razzia nocturna le saco lustre al sable, me pongo mi ego recién engrasado en el curso de jazz y me dedico a soltarle sin previo aviso a toda muchacha que se ponga a tiro que soy escritor, mezclándolo con mi recién estrenada mirada pícara (c). Lo de ir de creador multimedia, realizador o cámara ya no destaca, y lo de mi verdadera carrera (Ambientales) para que te voy a contar… Lo de escritor por suerte sí, y cuanto más malo y pretencioso parezcas, mejor. Porque a las chicas se la suda enteramente que escribas como Fiodor, ahí arriba os dejo el ejemplo. Lo que les epata es que a un auténtico gañán indocumentado tan creído y tan soberbio, tan metido en ese manido traje de malditez/bohemia/gilipollez, no le dé vergüenza salir a la calle. “O ese tío tiene dos cojones, o es subnormal profundo” deben pensar, “me quedo de momento con lo primero y mientras lo averiguo disfruto de su mirada pícara (c)”.

Si alguna fémina o especialista en psicología femenina quiere apuntillar, por favor, que no se corte. Qué raras sois, hijasdeputa.

6 comentarios en “La vida en las ventanas

  1. jajaja como te pasas no¿? ami el libro me gusto bastante, lo encontre en unos grandes almacenes de repente, vi el titulo y un poco algun texto y dije “esto tiene que ser interesante” y lo compre… esta bien, jaja me a gustado eso de “Y SI YA SE ENTERAN DE QUE ES ARGENTINO, APAGA Y VAMONOS” jaja como te pasas, bueno, un saludo!

  2. joer con la descripción, no sabía que era tan gilipollas. Me parece que a los suplementos literarios les estaba haciendo falta un escritor joven, que los de los 90 les dieron mucho juego, un poco de vidilla y algo de pasta. Pero un poema que publicó en el Cultural de El Inmundo y un cuento, creo que era en El País, eran desfachatadamente negaos, escritos para dar el pego y poco más. Así que olía a chamusquina. Mi amiga estuvo con él en un encuentro-pesebre de jóvenes escritores justo antes de que le fueran bien las cosas ?las cosas de la pasta, claro? (aunque ya estaban bien encarriladitas) y, según cuenta, caminaba sobre las aguas, el tipo.

  3. es normal que escritores argentinos con tono suave y mirada picarescamisteriosatevoyafrotar encandilen a las niñas holamiramequemequierescontaraquiestoy,es casi como el karma de universal.lo unico que puedo decir de el libro es que a los 5 segundos ya habia soltado una carcajada,habia visto la foto del tal andres.despues abri el libro y tras leer dos parrafos estaba que no podia más.tuve que cerrarlo y decidir como he hecho con el 95% de los libros que pasan por mis manos,no.

  4. hola, siento decirte que estoy completamente en desacuerdo con lo has dicho de Neuman.

    Puesto que yo le conozco y tú no debo decirte que no eres más que un envidioso. Andrés es una persona bellísima a la que no llegas a la suela del zapato.

    La próxima vez aprende a entender la literatura.
    Fdo:una hispanista

    pd:si no sabes lo que es no critiques libros.

  5. ¿Tú eres un hispanista? Tú eres un gilipollas. Qué tiene que ver la literatura con los babosos autores. Neuman, por otro lado, es un retaco con amiguetes que le publican, le hacen reseñas elogiosas y lo ponen en todas las salsas del mundillo literario. De todas formas, su créditos está agotándose, y dentro de nada quedará como un Martín Vigil de estos inicios de siglo.

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