Temor en el Vaticano

“Aquí se folla menos que en Málaga, y esto no puede ser oshtiaa.” Con esta contundente y alarmante afirmación concluyó la rueda de prensa el portavoz de la Santa Sede, su eminencia el cardenal Roberto Malone, en el anual repaso al Estado de la Plaza que de cara a la prensa mundial oficia la ciudad donde guardan al Papa.

La reacción no era para menos. La tasa de natalidad en Ciudad del Vaticano sigue su tendencia descendente, acercándose peligrosamente a la de países como Austria o España. Sin embargo, en medio de su palpable desolación, Malone dejó entrever una nota de optimismo. “A ver si con el próximo Papa, que va a ser negro, y su pizpireta comitiva la cosa se anima un poco…está claro que con los sosos del Opus, que son los que más abundan por aquí, la cosa no da más de sí. Y mira que su Santidad intenta remediar esto cada noche con un coraje y vigor admirables para su edad…mira, mira, si es que después, claro, se queda traspuesto to el día.”

A los que le preguntaron por la labor de la guardia suiza, que se supone que son los que tienen que dar más la cara por edad y garbo en estas labores de repoblación, su Eminencia contestó con un notable tono de escepticismo en su voz: Estos se pasan el día en las garitas, sin relacionarse con nadie más, y cuando les dices algo te salen con el rollo de es que soy neutral, a mi esto ni me va ni me viene…ni me va…ni me viene…ni me va…ni me viene…ni me va…

Aparte de este tema, se abordaron en la rueda de prensa otros temas secundarios. “El vater ese que goteaba en el cuarto de baño de la Capilla Sixtina me dice Peppa que ya está arreglado. Y las palomas se cagan un 13% menos encima de los católicos alemanes, aunque no sé si esto es una buena noticia.”

El tercer momento álgido de la mañana surgió con la pregunta acerca de la opinión del Vaticano acerca de los curas pelín cariñosos de más de América, a la que el portavoz contestó con un escueto “si es que los protestantes son todos unos cerdos, a mi que me cuentas”. Cuando le dijeron que esos sacerdotes eran católicos, Malone moderó un poco su respuesta, en un tono más conciliador:”Yo que sé, eso lleva pasando toda la vida de Dios y en mi época ninguno nos quejábamos…¿no será que esos críos están muy mimaos y ya no aguantan ná?”. La sala entera asintió en silencio a esa sabia interrogante.

Esto nos dejó la gorda...Después vinieron los canapeses y fue cuando el cardenal soltó la famosa frase con la que empezaba el artículo. Y la gorda del Le Figaro, mucho rollito agnóstico y Egalité y Fraternité y todo lo que ella quiera, pero a la hora de pillar bolobanes no conoce ni a su madre la bastarda, que se puso al lado de la puerta de servicio y se comió ella sola las dos primeras remesas que salieron de cocina, dejando al resto del gremio periodístico internacional con los canapés de fuagrás con queso gruyere. “Es que yo no como otra cosa”, se atrevió a justificarse la gabacha. “Pues a ver si te voy yo a enseñar a comer otra cosa…”, comentó en petit-comité a los periodistas españoles el cardenal, suscitando el picarón numerosas risas y aplausos y demostrando una vez más su buen humor y mano izquierda a la hora de resolver situaciones de tensión política. Desde luego Malone nos tiene ganado el corazón…

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