Archivo para Enero 2008
Le llamaban Vanidad
Llevo tres semanas corriendo, entrenando duro para correr en Marzo una carrera aún por determinar. La disciplina parece que al fin da sus frutos y mis innatas cualidades para este deporte salen a la superficie. La ropa de licra ajustada también ayuda.
En el entrenamiento del otro día volé, literalmente. Mis piernas iban más rápido que nunca mientras que las pulsaciones estaban en sus mínimos. Le metí un pasón a un cincuentón; los pitidos de su pulsómetro al entrar en la zona de riesgo me indicaron que había sido demasiado para su orgullo. El ama de casa con la camiseta de la San Silvestre se echaba levemente a un lado al ver que me aproximaba; el fibroso moro con el que me cruzaba dos veces por vuelta, siempre a la misma altura, asentía respetuoso en cada encuentro. Mis ojos debían rezumar determinación, y ellos la reconocían.
Ya volviendo a casa, la altiva morena del paso de cebra me lanzó un duelo de miradas; tras quince tensos segundos de semáforo en rojo el resultado fue tablas. No sólo los atletas lo veían; también a los civiles les fascinaba la llama que ardía en mi.
Al entrar en el ascensor, vi en el espejo que tenía un moco tapándome la mitad de la ceja derecha. Debía llevar ahí desde que me despejé la nariz en el calentamiento, unos cincuenta minutos antes. Moraleja:
Vanitas vanitatum et omnia vanitas.
HIJOS DE PUTA TODOS.

Chorivisión 2: donde no hay…
A estas alturas es casi parte de la familia, ese primo regordete al que preguntamos si tiene novia aunque conocemos de antemano la respuesta. En los dos últimos años le hemos visto de todas las maneras: criticando a los jugadores del Madrid, opinando sobre otros fenómenos del youtube o revisando sus notas por internet. Pero al igual que con nuestros primos segundos, muy pocos han ahondado más allá de la superficie y conocen la auténtica y verdadera historia de Leopold, el Niño Loco Alemán.
Cuando el 20 de Noviembre de 2006 el joven Sebastian Bosse irrumpió armado en su escuela de Emsdetten, Alemania, y se suicidó tras herir a cuatro de sus compañeros, la opinión publica germana no tardó en buscar alguna explicación a tan terrible acto de violencia. No tardaron en encontrar una de lo más oportuna: en los últimos meses el suicida había pasado las horas muertas jugando al World of Warcraft. Curiosamente, que ResistantX, su alias internautico, cargase en su testamento videográfico contra la crueldad y superficialidad de sus compañeros no se consideró noticioso.
Comenzaron los debates televisivos y con ellos el desfile de expertos, psicólogos y políticos, muchos políticos. La solución para estos era sencilla: prohibir los videojuegos violentos. Para terminar de añadir leña al fuego, el programa Journalists de la cadena FocusTV difundió un alarmante vídeo que mostraba a un adolescente cayendo en la histeria intentando jugar a otro videojuego. Según Journalists, había sido grabado con cámara oculta por el atribulado padre, poco antes de ingresarlo en una clínica mental de Amsterdam. Nuestro héroe se había convertido en mainstream…

…pero seguramente no de la manera que él hubiese querido. Porque Leopold, que así se llama el mozalbete, no está loco, sino que tiene “un sentido del humor que no todo el mundo entiende”, como él mismo se describe. Antes del vídeo que le hizo universalmente famoso ya había logrado hacerse su huequecito internautico en Hodenmumps.net, un equivalente alemán de El Rellano o Yonkis, en el que colgaba piezas protagonizadas por Der Echte Gangster (El Auténtico Gangster), un personaje con el que criticaba la moda gangsta-rap.
Viendo la polémica desatada alrededor de los videojuegos a raíz del suceso de Emsdetten, quiso grabar un vídeo con el que mofarse del concepto de jugador desequilibrado y violento que estaba siendo propagado. Sin embargo, consiguió justo lo contrario. FocusTv le pidió permiso para emitir su vídeo y se inventó la historia del padre preocupado; historia que los políticos se tragaron encantados porque era exactamente lo que querían creer. Y así, víctima de su gran interpretación, se convirtió para siempre en Angry German Kid. Cuando intentó aclarar la confusión con otros vídeos ya era tarde, y durante un año dejó de publicar material nuevo debido a las presiones que sufría en su día a día.
Y es que, a pesar de que en estos tiempos comprobar una información sea tan fácil como realizar un par de búsquedas en San Google, parece que hay un tópico que nunca cambiará en el mundo periodístico: nunca dejes que la verdad te estropee una buena noticia.
Chorivisión
Una semana buscando el número de usuarios del carril-bici en Sevilla para que al final ni me saquen en sección. En fin, os dejo aquí con un chorizo pseudo-periodístico que nadie ha tenido huevos de rebatirme:
“Las grandes metrópolis apuestan por las bicicletas públicas.
Desplazarse en bicicleta por el centro de las grandes capitales europeas ha dejado de ser cosa de intrépidos y/o locos hippies. Al menos, es la idea que se puede deducir de la reciente apuesta de los ayuntamientos de Roma, Barcelona y París, entre otros, por el alquiler de bicicletas públicas, lo más de lo más en ecotendencias municipales.
En realidad, tampoco es que hayan inventado la pólvora. Sistemas similares llevan años funcionando en otras ciudades aunque eso sí, a una escala mucho menor. En España la pionera fue Córdoba, que ya en el 2002 estrenó una treintena de sus Eco-Bicis (¿hay bicis que no sean “eco”?) y abrió el camino para que otras como Pamplona, Vitoria o Gijón siguieran su ejemplo. En todos estos casos estamos hablando de ciudades que no pasan de los trescientos mil habitantes y con un casco histórico rico pero reducido que las hace abarcables en un paseo. Así vistas, estas bicicletas podrían parecer la versión urbana de las que podemos alquilar en los pueblos costeros para pasear por el paseo marítimo: una simple atracción turística.
Pero las dos principales empresas concesionarias de estos servicios, ClearChannel y JCDecaux, no son los líderes mundiales de publicidad exterior por casualidad. Una vez comprobado el tirón del ecomarketing a pequeña escala no han dudado en trasplantar la experiencia a las grandes metrópolis. A cambio de la instalación y el mantenimiento del servicio, estas empresas reciben una contraprestación que puede tener dos formas: la cesión de espacios publicitarios, como los 1.628 que ha obtenido recientemente JCDecaux en París; o dinero contante y sonante, como ha acordado ClearChannel con el consistorio barcelonés, y que saldrá de los excedentes del ÁreaVerde, los nuevos aparcamientos municipales.
Desde el punto de vista de los dirigentes municipales es difícil negarse a un lavado de imagen verde en estos tiempos de Al Gore que corren, ya saben, ese Nobel de la Paz al que le gusta bombardear fábricas de medicamentos. Y más si el noble fin es que los felices contribuyentes puedan disfrutar de una red de transporte limpia, económica y muy de moda. Un mundo ideal donde todos ganan, si no fuese porque la mayoría de las ciudades ha empezado la casa por el tejado. Muchas de ellas carecen de infraestructuras adecuadas, y el civismo por parte de los automovilistas deja bastante que desear. El resultado: ciclistas inexpertos invadiendo las aceras y peatones atemorizados y/o cabreados. Pero esa es otra historia, deben pensar en las Concejalías de Transporte.
Al margen de estos aspectos negativos, el rumbo ya está marcado, y sólo es cuestión de tiempo que las grandes ciudades que aún no lo han hecho se apunten al carro. Entre las que ya lo ha hecho, y a lo grande, Sevilla. No es que necesiten motivos, pero en el 2008 los sevillanos podrán presumir de tener la mayor red de bicicletas públicas de España. Su Sevici contará con 2.500 vehículos repartidos en 250 estaciones. Completarán la apuesta del Ayuntamiento por una nueva movilidad urbana el Metro, con una primera línea prevista para septiembre del 2008, y el polémico carril bici, que algún personaje de la extrema derecha ha criticado afirmando que hubiese salido más barato “ponerle a cada ciclista un coche con chófer”. Las ultimas estimaciones calculan en 13.800 los usuarios diarios de la vía. Muy baratos tienen que estar los chóferes en Sevilla para que salgan esas cuentas.
Con números muy cercanos al Sevici anda el Bicing, el exitoso sistema implantado en Barcelona y por el que ClearChannel se embolsará 2.23 millones de euros anuales durante diez años. 1.500 bicicletas en 100 puntos de anclaje, 97.000 abonados a finales de 2007 y ambiciosos planes para ampliar la red en los próximos meses a los barrios de la periferia hablan del éxito casi sin paliativos de la iniciativa. De hecho, el boom del transporte en bicicleta ha hecho que el Ajuntament haya creído necesaria una nueva ordenanza municipal mucho más severa con los ciclistas. Desde septiembre está prohibido atar la bicicleta a árboles y semáforos, y la circulación será obligatoria por el carril bici siempre que exista. Ellos que tienen…
Pero si parece que en España son Sevilla y Barcelona las que compiten por ver quién la tiene más larga, en Europa no hay quien le tosa a los franceses en cuanto a amor propio se refiere. El proyecto parisino se llama Vélib’, lo gestiona JCDecaux para variar y sus números pasman: 20.600 bicicletas en 1.451 estaciones alejadas entre sí no más de 300 metros, taller de reparaciones flotante en el Sena, una veintena de furgonetas encargadas de recargar las estaciones vacías… Dado que desde 2001 los desplazamientos en bicicleta han aumentado un 48% en la ciudad de Amélie, todo parece indicar que Vélib’ será un éxito. Los 50.000 abonados en el primer mes también ayudan a creerlo.
Mientras tanto, en la capital de España, el alcalde Ruiz Gallardón inaugura un aparcamiento para bicicletas y al día siguiente se los encuentra ocupados por cubos de basura de su propio servicio de limpieza. Algunos pensarán que, incluso entre las ciudades, siempre hubo clases.”
