Archivo para Marzo 2005
Fallas
Valencia, que ciudad.
1. La Ciudad.
Valencia acojona. Entras en autobús y ¡zas!, de primeras la ballena de Calatrava y toda la pesca, rodeada de megaedificios al más puro estilo Metrópolis. Todo es tan grande y tan amplio que no sabes si te gusta o no. Seguramente esa era la intención.
Al cruzar los puentes ves el, para mi, mayor encanto del pueblo, que es el río sin agua. Todo un cauce tochísimo convertido en parque y zona de explayamiento para los ciudadanos. Un sitio donde correr, un carril bici para moverte sin atropellamientos, un botellódromo tranquilo y alejado de los molestos vecinos. Tal era nuestro entusiasmo, que al cruzarnos con cuatro jinetes comentamos la posibilidad de instalar cuadras-parkings en sitios estratégicos, para chanar más que nadie yendo al trabajo (o volviendo de marcha por la noche) a lomos de Chanante. Una posibilidad que la lesbiana de la alcaldesa no debería desestimar.
Te acercas al centro y empiezas a andar en dirección al Ayuntamiento. Entre las masas de gentes, puedes atisvar que todos los edificios son del estilo Exaimple de Barcelona y Ensanche del resto de ciudades de España, estilo de finales del XIX que a mi particularmente me mola.Osea, que de momento todo bien, todo demasiado bien. Pero de repente, fssssss, flashback…

2. La Gente
Hace cuatro años, en una visita que hice para ver a los Cure en concierto, me hospedé en El Barrio. El centro putero, el centro más centro, el Barrio del Carmen. Y perdí la inocencia para siempre. Yonkis pinchándose a plena luz del dia. Jubilados esperando en grupo a la puerta de una señora, de una señora puta, a las cinco de la tarde. Todas las farolas ocupadas por chulos y/o camellos y/o putas a la caída del sol. Neeeenggs!!! de desfase anfetamínico a las doce de la mañana. Y el supermercado Día más barroco y recargado que he visto en mi vida. Y eso que hablo del Día. Pues este, el que más.
Y es que en esta ciudad viven los valencianos. Recordad Alcasser, los ritos satánicos, Huevos de Oro, la camiseta de licra transparente de Mijatovic, los niños sin dedos por petardos defectuosos. Ésta es la ciudad.
Así que, para poder yo comprender todo este maremagnum de sensaciones (que tan bien ha comentado David), mi cerebro solo puede llegar a una conclusión: los valencianos tienen una ciudad que no se merecen. Y yo me quedo tan tranquilo.
Vértigo en el siglo XXI
Llegó sin darnos cuenta, pero ya llevamos cinco años en él.
Cuando era más joven, tenía anotada la nochevieja del dosmil como fecha mítica. Algo así como “no te mueras todavía aunque no hayas tocado una teta, que tienes que liarla en la Nochevieja del dosmil”. Viendo “Días extraños”, comprendía que no podía ser una fiesta normal. La revoluación estaría en la calle, las sectas milenaristas extenderían el caos, los Gobiernos se desplomarían por tener la Base de Datos de TODO en un Commodore64 sin actualizar. Así que me emborracharía y drogaría al más puro estilo Neuromante, cogería mi moto de célula de hidrógeno al más puro estilo Kaneda, y tendría un tiroteo con consecuencias mortales para mi persona al más puro estilo Terminator 2. Y ya. Y que me quiten lo bailao.

Pero la nochevieja del dosmil acabé yendo a una tetería, donde pagué cinco mil cucas para contemplar cómo chavales tres años menores que yo se magreaban en el baño con las chavalas cinco años menores que yo por las que había ido a esa fiesta.
Y así, mirando para otro lado e intentando no pensar mucho, nos acostumbramos a seguir viviendo, con su alegría y su dolooor. Y la Playstation dio paso a la PS2, y todos tenemos cámaras digitales, y a los chavales a los que les suena el móvil en la calle ya no les insultamos. Y sobre todo, llegó Google.
Y así, cinco años después, buscando por enfermedad el nombre de Una Persona, y encontrándome con su foto y su nueva dirección que ella no me quiere dar, me doy cuenta de que el futuro fue antesdeayer. Y que esto en lo que ahora vivimos es el Pasmo. Que cague.
El Hundimiento
Me encantó esta película. No voy a hacer una sinopsis porque no es mi estilo y porque ya existe una bastante certera de ella. Sólo quiero recalcar dos pensamientos que me martillean la cabeza:
- La mujer que había al lado mía, esa que le preguntaba constantemente al marido lo que pasaba en pantalla (“¿Hitler se ha vuelto loco? ¿Eva Braun se va a casar con él? ¿La secretaria se quiere quedar en el bunker? ¿Ese niño está cruzando la calle?”), ¿era de verdad o la colocó ahí Cinecito para fomentar Las Películas de Cine Español? 
- ¿Por qué nos gustan tanto las películas de nazis?¿Será por los uniformes de Hugo Boss? Fijo que sí. Porqué si no…
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